lunes, 24 de mayo de 2010

Ópera Prima: el beneficio de la duda

Hace una semana escribí sobre este reality show que Canal 22 ha traído a nosotros con el apellido Cultural. Fui sincera en mis críticas, como pienso seguirlo siendo ahora que quise ver la segunda gala que se ofreció la noche anterior. Así que sin más preámbulo empiezo ennumerando los puntos a su favor:


  • El cambio de escenografía fue muy acertado. Mucho más cómodo para los cantantes, que esperaban detrás de un telón sencillo pero elegante, en vez de estar exhibidos como niños de kinder que esperan su turno para pasar a hacer la gracia. El escenario italiano conviene mucho más que el circular en estos casos, y lo tocante a si el público está compuesto por trabajadores del canal o no, me parece intrascendente.


  • El vestuario también fue un acierto. No sé si hayan leído mi sugerencia del post pasado, o si no fui la única que comentó eso, pero verlos aparecer en su mayoría vestidos de negro, muy elegantes y discretos, fue agradable para la vista. De pronto pensé que la ropa que habían lucido anteriormente era directamente extraída de sus propios velices, pero como en los créditos aparece el Palacio de Hierro, por lo menos se esperaba ver lo que vimos anoche y no un desfile de moda casual de Suburbia. La imagen de los concursantes fue mucho más cuidada, respetando el glamour que rodea al mundo de la ópera sin que esto se viera demasiado pretencioso o exagerado.


  • Que Claudia Ramírez fuera dejada un poco de lado en la conducción era justo y necesario. El Patán que entró en su lugar (ahora recuerdo que se llama Julio y es escritor) tiene mucho más callo en los tele prompters y al menos, más espontaneidad y frescura que la otrora cara bonita de las telenovelas.


  • Agregar datos sobre qué comen los aspirantes y cuáles son sus gustos musicales, aligeró esa pesada lejanía que a veces suele nublar la apreciación de que los cantantes de ópera son seres humanos comunes, con una gran voz, pero humanos al fin y al cabo.


  • Las cenas ofrecidas a los concursantes son una verdadera delicia, hasta se antoja estar ahí. Creo que eso les ayuda verdaderamente a relacionarse más y adentrarse en el mundo de la música culta en México, así que al salir, buenas oportunidades de trabajo pueden surgirles, me parece fantástico que inviertan en la parte social del asunto, que es también importante.


  • Algo que no mencioné la vez pasada, pero que me sigue encantando, es la actitud de los expulsados cada vez que los entrevistan al finalizar el programa: sí, seguramente es un protocolo que están siguiendo, pero es maravilloso. No hay esa ardidez que manifiestan en otros programas, hay respeto, camaradería, y eso se agradece, así sea porque estén respetando una línea solamente, o porque en verdad lo sientan. Me parece muy agradable que se despidan con una sonrisa, aunque todos sepamos que salir expulsado no ha de ser nada bonito.


  • Que haya una explicación de las arias, estupendo. Para quien no conoce la historia, eso hacía falta desde un principio.


  • Alan Pingarrón no sólo es el favorito de una gran mayoría debido a su voz, también parece ser una persona agradable, no como muchos discapacitados que -con el debido respeto- sienten que todo lo merecen por faltarles algo. Hermoso el detalle de solidaridad de su compañero que lo ayudó a ensayar su nueva aria, muy bello el aprendizaje que de algún modo el público también está teniendo a través de los comentarios de sus maestros, que nos adentran poco a poco a una realidad que desconocemos. Aunque me pregunto, ¿no hay música escrita en Braille?


  • Y lo mejor de la noche fue Lázaro Azar Boldo. ¡Ma, qué cosa! Comentarios amplios, bien explicados, generosidad, crítica constructiva. ¡Por favor que ya no se vaya! ¡Que se quede ahí como crítico permanente, que les diga sus verdades a todos! Creo yo que ha sido el más congruente de los que han estado hasta ahora. La cantante Encarnación Vázquez también hizo muy buena crítica, pero sigue sin gustarme que sólo uno externe su opinión de cada participante, seguramente es por el tiempo, pero estoy acostumbrada a que la polémica surja de la confrontación de los jueces, lo cual le da tanto a quien se está preparando, como al espectador, un panorama un poco mayor para conocerse y conocerlos como cantantes.

Y bueno, creo que con esto estoy llegando a lo que definitivamente no me acaba de gustar del programa:

  • Claudia Ramírez, sí. A falta de argumentos extiende una tonta sonrisa. No me va, lo siento mucho.


  • Un comentario de Julio Patán no venía ni al caso. Aprobando o desaprobando los gustos de los participantes me empieza a caer pesado. Cuando presentó a Lola -si no me equivoco, la única mezzo que queda- leyó que le gustaba Silvio Rodríguez, y apuntó, tratando de parecer una persona de gustos exquisitos, que "ojalá corrigiera ese defecto pronto". Creo yo que si el programa está validado por la SEP, algo de educativo pretenderá tener, por lo tanto hacer juicios sobre los gustos bastante respetables de todos, no da pie a la sensación de pluralidad y democracia que desde siempre nos quieren vender desde esa institución. La cultura es muy amplia, no sólo es Puccini o María Callas. También está la trova, género musical que a algunos les da hueva porque surge de un estrato social oprimido, deprimido y con ganas de alas, pero que es tan valioso culturalmente como Chavela Vargas, que a mí no me gusta, pero a quien el conductor no puso peros. Ojalá no intentara caernos siempre bien y fuera más cuidadoso con su espontaneidad, que está bien, pero que salta en momentos como este.


  • Las arias completas. Es un tema que se ha empezado a externar desde las redes sociales y en el cual estoy parcialmente de acuerdo. Probablemente por tiempo haya que recortar la partitura y eso no está mal si no nos olvidamos de que es un rea-li-ty show, un concepto frivolón, una muestra breve de lo que alguien puede preparar en una semana. Sin embargo al menos sería prudente que nos dejaran ver al cantante desde que llega y se para a cantar. Nos lo enciman con la voz hablada, y al final sólo vemos un pedazo del pedazo de aria.


  • "No pierdas jamás la oportunidad de emocionar a la gente", palabras de Fernando de la Mora que en facebook son rescatadas como "Inmortal, sabia y emotiva frase". Punto número uno: ¿es mi imaginación o se contradice el hecho de sentir la música desde dentro, de posesionarse de la emoción del personaje y, por otro lado, tener la intención de emocionar a los otros? Creo yo que si uno se emociona, contagia, pero si uno intenta emocionar al otro, es más difícil lograrlo. El público no es un títere de nuestro talento, es gente que vibra o no con lo que nosotros estamos sintiendo. Y punto número dos: a mí Fernando de la Mora jamás me ha emocionado. Sí, es uno de los tenores mexicanos más reconocidos, tiene buena técnica, mucha experiencia, por eso es por muchos mal llamado "maestro", pero de no ser porque está a la mano y levantaba el rating, yo no lo hubiera invitado. La gente famosa en este país no es famosa sólo por talento, veámoslo fríamente. Ya quisiera tener yo la voz del señor, su presencia, oírlo cantar en vivo es una experiencia grata, pero emocionante, al menos para mí, no, de plano.


  • Gabriel Mijares, por otro lado, cayó de mi gracia. No sólo se notó la marcada preferencia que tenía hacia una de las chicas, Jenny, y la mala onda que le tiró en todo momento a Álvaro, ambos finalmente expulsados, sino que en su crítica hacia la susodicha, lejos de aportarle a ella, o aportarnos a nosotros elementos más importantes para la apreciación o para su crecimiento, se echó todo un discurso que justificaba el que la muchacha no lo hubiera hecho excelente. Tache huarache. Y no se vale decirle al muchacho "por mí, ya te hubiera sacado". No es que trate de inyectarle coraje, aunque éste, más inteligente y humilde, se lo tomó de esa manera; es que es mala onda y punto. Hay maestros así en todos lados, eso no es discutible, pero en televisión indigna ver que si no caes bien, te ponen pie al cuello. No me agradó en lo absoluto. Y luego, que le dijera a la niña esta "A partir de ahora no le hagas caso a nadie más que a mí en los próximos cuatro años" (sic)... ... por favor, díganme que era broma.

  • "La maestra Teresa y yo nos abstendermos de votar por aquellos con quienes hayamos tenido algún vínculo laboral" Gabriel Mijares. "Más claro ni el agua" Julio Patán. O sea, sí, pero ¿de quiénes estamos hablando? Digo, no sé de qué tipo de agua estés hablando, conductor. A lo mejor de la de Iztapalapa. Nombres. Transparencia real, por favor.

  • ¿Qué les dije? Leticia Vargas. Es una cantante con trayectoria, incluso en su video de audición, el cual se puede ver en el sitio web del programa, todo en ella es profesional. Es bonita, sí, canta bello, sí, incluso De la Mora comenta: "no se trata de quién lo haga mejor, sino de quién avanza más", como diciendo que no tenía qué criticar en la impecable técnica. La maestra Teresa habló de que se entendían en el mismo idioma, ¡vamos! que aún sin conocerla, para nadie es ajeno que esta mujer les lleva un buen tramo de ventaja a sus compañeros, así que no es justo por ningún lado: si gana, fraude. Si la sacan después de mantenerla mucho tiempo, frustración y engaño para ella, quien al parecer es la más grande en edad también. No hagan eso, en buen plan.


  • Por un momento pensé que se iba, y muy mala fue mi sorpresa cuando dejaron a dos mezzos fuera (he dicho antes que es mi tipo de voz favorita). Daniela, esa mujer alta y delgada, de porte arrogante no gustó. ¿Por qué? Esa arrogancia la hacía ver más grande, y la voz no era espantosa, al contrario, desde Habanera, fue de mis favoritas. Jenny finalmente se fue con la aprobación de su maestro Mijares, pero se fue. Tan joven ella, tan buena voz. ¡Karen se hubiera ido desde hace ocho días! ¡Pero qué pasó aquí! "Te dejo una semanita más y te largas" Si desde el principio se vió que no daba el ancho. "Lástima, Margarita". Y la gestualidad de Álvaro era de resaltarse. No sólo tiene buena voz, esa presencia especial que le da mover el rostro como marioneta mientras canta, nos daba cuenta de una personalidad bien definida en escena. Merecía quedarse, merecía que lo oyéramos más, es lo que pienso.

En general, creo que el programa tiene todavía mucho que dar. Estaría interesante que le siguieran con la misma aria esta semana, la perfeccionaran y ahora nos la presentaran ¡¡con vestuario!!. Si la ópera es un conjunto escénico, más que una emisión perfecta de voz, el disfraz ayuda a posesionarse del personaje, y explorar esa parte sería llamativo e interesante. A ver qué se les ocurre entonces.

Por lo pronto no prometo una crónica por gala, aunque es muy probable que siga teniendo ganas de hablar al respecto. Fue muy grato ver a Jorge Volpi en el público tarareando algún aria y conviviendo con los estudiantes en la cena. Al ojo del amo, engorda el caballo, y ante el señor, me quito el sombrero. Ojalá todo vaya a mejor en las próximas galas.

Espero sus comentarios. ;)

Galletitas light para el ego de Gloria: la 'Baby Monster' de la comedia.

Si esta mujer tiene algo de perra, será tal vez la cánida ternura que incita a amar y proteger a estos animales con la misma constancia con que ellos muestran su innata lealtad, de modo que cuando apareció en el escenario, lejos de encender fuego o elevarnos al viento, fue como un vaso de agua refrescante en lengua sedienta.

Entra la muchacha aquella con un look como de lolita-experimentada-doble-pechuga...y cabe decir que al mencionar el detalle de su cuerpo robusto no estoy hablando de que deba ser necesariamente una mujer fea. Todo lo contrario.


Miré de reojo a mi joven acompañante y tuve la intención de atestarle un pellizco para que dejara de entrecerrar los ojos con aires de tímida lujuria, lo cual no fue una reacción privativa de su juventud o su alta libido, porque pude notar cómo varios caballeros contuvieron el aliento para no importunar a las féminas que estábamos presentes.

Con la suave voz que por momentos deja escapar un acento fresón, Gloria Rodríguez Sayún comienza el monólogo. Ese acento que en otras personas siempre me ha parecido mamón e insufrible, en la incipiente standuppera suena agradable y conecta una inmediata empatía en quienes lo escuchamos brotar de una voz franca, sin más antifaz que el necesario para subirse a un escenario y hacerse a sí misma pedazos.


Comienza hablando un no sé qué que qué se yo de su gordura, continúa viajando por distintos lugares que nos pasean por su casa, sus costumbres, sus amores. Yo conozco a esa mujer de antes, antes ya había oído hablar de la depresión post-party y de comprar lencería en la Comercial Mexicana. Antes ya había escuchado esos chistes en otros trabajos suyos de comedia y si he de ser sincera, ya no me arrancaron la risa.


Sin embargo una sonrisa permanente al notar cómo golpeaba en quienes lo escuchaban por primera vez, me hacía repetir todavía con sorpresa: "eres grande, Gloria."


Se notaba al principio nerviosa, ya fuera por la luz directa que atacaba su cutis perfecto (NDA: grrrrrrrrrr ¬¬) o porque entre los presentes había amigos y familiares, y algún amor perdido en las sombras, brillando con la sola idea de su imprudente presencia.


Chistes iban, chistes venían, mientras en momentos parecía engolosinarse con las carcajadas que arrancaba, y eso se notaba en un coqueto gesto de niña tímida dentro de cuya mente parecía leerse sin pretención alguna: "God, i'm good", y continuaba...buscando por instantes la mirada aprobatoria de alguna amiga, un guiño amable que le hiciera sentir el apoyo de un ser querido, la fuerza que a veces falta en el centro del valor propio para sentir que se está en el camino correcto. Y lo encontraba.


Yo no sé si es porque me es familiar el tener mis botas en un escenario, tal vez pongo en su actuar interpretaciones mías sobre esas pequeñas cosas que suceden a mil por hora y que uno no se da cuenta hasta varias horas después de haberse bajado. No sé si haya algo de cierto en lo que digo, si en donde quiero ver transparencia en una mujer, sólo estoy viendo una proyección de mis propias debilidades. Lo que sí puedo asegurar es que fui testigo del surgimiento de Gloria Rodríguez como un as del Stand up Comedy, porque he tenido la fortuna de coincidir en tiempo y espacio para saber que de aquello que habla aún se duele profundamente, y por ello puedo dar fe de la honestidad de sus espectáculos.


Gloria Rodríguez no es una zorra, porque a pesar de sentir en sus venas el fluir de una sangre ardiente y hasta insaciable, a pesar de no tener problemas con el sexo sin compromiso, prefiere sentirse amada así como ella es capaz de hacerlo: a plenitud. Y es entregada, apasionada, no se vende, tiene escrúpulos -en mi pueblo aún les llaman valores-, no destruye hogares, no copula sólo por sentirse importante. Gloria Rodríguez es una cínica imperfecta, y eso sí, ¡cuanto más pasa el tiempo, más y más lo admiro!

*

martes, 18 de mayo de 2010

Un Reality Show, ¿Cultural?

Bueno, creo yo que sobra el adjetivo, cuando a fin de cuentas Ópera Prima, de Canal 22 es lo mismo: un programa de realidad manipulada en el que varios concursantes acuden con el sueño de aprender y convertirse en alguien famoso. Un programa donde serán entrenados, exhibidos y juzgados como en todos los proyectos de este tipo. Eso es un reality show, no es otra cosa.


Forma parte de nuestra cultura ya, ¿no es cierto? Entonces, ¿qué caso tiene hacer énfasis en "cultural"? Claro, como es un programa que se jacta de traer cantantes "de verdad", en comparación de las largamente padecidas "Academias" de TV Azteca y sus variantes, y como el bel canto se relaciona siempre con este nivel de cultura inalcanzable, elitista, sólo accesible para unos cuantos letrados, era lógico que la publicidad utilizara este plus en el título del programa.


Pero bueno, analicemos. ¿Usted lo vio? Si no es así, déjeme decirle que se perdió de algo por demás interesante. Una producción en donde comparten créditos ni más ni menos que la Secretaría de Educación Pública, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y el Instituto Nacional de Bellas Artes, ahí nomás.


Yo no tuve oportunidad de apreciar el primer capítulo, en donde me refieren que hubo una muestra de los aspirantes (hasta donde sé, sólo se recibieron poco más de setecientas video-audiciones), y en donde se argumentó someramente por qué no eran aceptados, o se hizo un intento de transparencia en el proceso de selección. Al menos eso parecía ser. Si, por el contrario, es como comentan, una vil tomadura de pelo, lamento entonces que una vez más se engañe al público a través de la tele, no deberíamos acostumbrarnos, aunque lo malo es que no siempre nos damos cuenta.


Pero vayamos a la parte sustancial de todo: las voces, que... ... ¡bueno!, ¡es que de verdad no puedo dejar de distraerme nuevamente y mencionar otro detallito en las palabras!: "Las Voces del Bicentenario". ¡Háganme el favor! Pero ya, ya... ya sabemos que es televisión pública, del gobierno, y si para incluir al proyecto en el presupuesto anual había que amarrarlo con los magnos festejos que se preparan para este año, ándenle pues, les perdonamos que se llame así, pero es excesivo. Quedémonos con las voces, las personas que están detrás de esas voces.


Veintidós concursantes fueron seleccionados de entre todo el material recibido. El número es obvio, significativo y tal vez hasta cabalístico: el número del canal donde se transmite. Una semana estuvieron los cantantes preparándose para la primera gala, que de gala no tuvo mucho, puesto que el arreglo personal de los participantes dejaba mucho que desear. Sin embargo ese es un detalle que podemos dejar pasar si nos concentramos en que lo verdaderamente importante era apreciar las voces educadas, la interpretación, la gestualidad y -para quien sabe más de esto- la musicalidad de cada uno y el uso adecuado de la técnica vocal.


Del total de participantes, seis fueron expulsados esa misma noche, y he aquí que puedo apreciar algunas actitudes sospechosas que procedo a ennumerar a continuación:


*La gran mayoría fueron mujeres, lo cual no es de extrañar, pues somos mayoría poblacional, y sobre todo mayoría en las artes y la educación (la comunidad pedagógica conoce muy bien de estos asuntos); pero el punto es que de los hombres, quedaron siete de siete, a menos que me falle la memoria. Sí, todos tenían buenas voces, pero se me hizo una estrategia para equilibrar el grupo en cuanto a género.

*La inmensa mayoría de las chicas, son sopranos. ¡Con lo bella que suena una voz de mezzo -yo soy mezzo, es mi favorita -! Y me eliminaron a una de ellas, Andrea Trueba que para su edad, y en mi humilde opinión, lo hacía muy bien. Pero bueno, habla mi subjetividad, irremediablemente.

*Dos de los concursantes tienen una discapacidad: Betsabé Brito, una joven con problemas de desarrollo en los brazos y Alan Pingarrón, un invidente que a todos estremece porque claro, su ceguera le ha hecho desarrollar un maravilloso oído y una intensidad en el uso del diafragma que hace vibrar a cualquiera. En el canal de YouTube del programa, ya hay quien lo nombra el Pavarotti Mexicano. Joven el muchacho, selección de aria adecuada, quiero ver qué ofrece más adelante, ya que la otra chica quedó fuera. Bravo: el programa no está movido por la lástima...hasta el momento, pues Brenda García tiene rasgos indígenas. Se quedó. Canta bien.

*Tampoco me gustó que quedara una mujer -cuyo nombre no recuerdo- que cantó "Por tí volaré", a mi juicio, de manera espantosa. No sé si es porque le están dando el beneficio de la duda o qué, pero en primer lugar, mientras todos escogieron arias de obras consagradas, ella escogió una canción popular ¡y todavía lo hizo mal! Me pareció injusto que se quedara, ni siquiera escogió la versión en inglés, digo, para que se viera el esfuerzo de cantar en otro idioma como casi todos los hicieron -Gabriel Niño (¡¡niiño!! ;P) cantó en español, pero fue un aria-. No sé si es otra estrategia para equilibrar música culta con música popular, pero bueno... ya veremos.

*No me hagan mucho caso, pero creo que una tal Leticia Vargas puede ser la consentida de los jueces, no lo sé bien. Tal vez sea mi mala leche, pero así soy yo, y parece haber entrado con palancas. Créanme la mitad.


Y bueno, la conducción de Claudia Ramírez no es lo más acertado. ¡Es falsísima! Esa sonrisa se la compraban los jóvenes calenturientos en los noventas, pero ahora, que espero seamos un público más colmilludo, no se la cree ni ella misma.


Me gustó, finalmente, que les ofrecieran una cena a todos, invitando a Genaro Sulvarán, barítono, y a Natalia Lafourcade para compartir su música y sus experiencias. Si quieren conciliar lo pop con lo culto, está padrísimo que se haga de esa manera, porque además, la niña Lafourcade canta precioso el bossa nova, y es tan talentosa como todos los que están ahí, sólo que en otro género. Creo que eso fue de lo mejor.


También me gustan las cortinillas y el arte en general en la edición del programa, todo elegante, nostálgico y moderno a la vez. El sonido anduvo fallando y lo mejor es que las galas sean en vivo, no grabadas, tache a eso. Me gustó la sorpresa de cumpleaños que le prepararon a Pamela Rosales, ya que momentos como ese son los que le dan el saborcito a reality show que tanto gusta. Irónicamente la expulsaron del concurso en la primera gala...¬¬


¿Qué espero de él? Buenos shows, variación en la música (no creo que canten la misma pieza siempre), e incluso más variado en el vestuario: atractivo visualmente en cuanto al arreglo de todos, digo, puede verse bien alguien con un atuendo minimalista, si quieren todos del mismo color, pero no todos de chile, dulce y manteca como en la última gala. También espero información interesante y bien manejada sobre el mundo de la ópera, respeto a los concursantes y sobre todo, respeto a la inteligencia del público.


En fin, que el programa es entretenido, desata polémica, lo cual es la sal y la pimienta de todo concurso de realidad virtual, y por lo menos es lo mejorcito que hay a esa hora el domingo por televisión abierta. Ustedes, ¿qué opinan? Coméntenme!!


NOTA: Mi agradecimiento a Javier Ghiaurov por la oportunidad del debate

viernes, 7 de mayo de 2010

¿Llorar más, reír menos?

¿Cuál es la diferencia entre caer bien y hacerse el chistocito? ¿Hasta dónde podemos decir que el humor es inteligente y hasta dónde que es una simple ligereza?
Hace poco se me invitó a participar en un cortometraje titulado "Las Plañideras", cuyo guión venía acompañado de una muy seria investigación respectiva a las mujeres que en la antigüedad eran pagadas en los sepelios, con el fin de ayudar a sacar el llanto a los dolientes por medio de sus rezos, cantos y lágrimas.

Por algo el oficio del payaso o clown -curiosamente ejercido en su mayoría por hombres- tiene una historia tan antigua como el de la plañidera -ejercido por mujeres, y más recientemente hombres femeninos-; porque siempre en todas las sociedades, sobre todo en las más caóticas, ha hecho falta liberar la pasión por medio de la risa o del llanto, y estas ciudades de nuestros tiempos no pueden estar excentas de ellos.

Ahora las lloronas, plañideras o lamentatrices ya casi no se utilizan mas que en ciertos poblados remotos en donde aún permanece la tradición. En cambio los payasos, cómicos y chistosos natos han invadido todos los medios de la sociedad, porque la risa no es algo que se asocie con la vergüenza, pero el llanto sí. La gente reprime mucho las lágrimas bajo el supuesto de que llorar es señal de debilidad, y en un mundo guiado por el pesado deber de ser competitivos, "mostrarte frágil lastima tu imagen", tal como me lo dijo una vez, y muy convencido, un exitoso publicista.

Yo no me explicaba por qué los espectáculos cómicos tenían siempre más éxito que los serios, por qué la gente llenaba más los shows de carcajada barata que los de teatro clásico, por ejemplo. Y no, no necesariamente tiene que ver el bajo nivel de cultura general que posee la media de nuestra población, no. El hecho de que la gente busque más a Polo Polo que a Eurípides por el grado de esfuerzo mental que requiere entender a uno y otro, me queda clarísimo; pero creo que va más allá, pues también es mayor el esfuerzo que supone dolerse de las cuitas que nos son ajenas, que el de burlarnos de ellas. Y creo que ahí encuentro un punto crucial en el tema de la risa frívola: reírse del otro, pero no reconocerse en él.

Decía Rabindranath Tagore que cuando el hombre sonrió, el mundo le amó, mas cuando rió, le tuvo miedo. Y si no lo entrecomillo como es debido cuando se citan textualmente palabras que no son propias, es porque esta frase me ha sido propia desde hace ya muchísimos años. Siempre desprecié la risa fácil, y no tiene nada que ver con el origen de ello: debido a mi dentadura imperfecta no aprovecho la menor provocación para presumir el encanto de mi sonrisa. Más bien como Mixtli, el héroe del Best Seller de Gary Jennings, mi inevitable miopía me hace ver mejor las cosas de cerca para apreciarlas antes de soltar un juicio tan descarado y "espontáneo" como lo es la risa.

Ahora entrecomillo el término espontáneo porque en muchas personas la risa pretende serlo, pero no es más que un acto reflejo supeditado a la voluntad para manifestar un sinfín de actitudes que van desde la más velada coquetería hasta el más abierto desprecio. La risa confunde, Tagore tenía razón, reírse es perverso, reírse es algo que nos permite hacer saber al mundo que nuestro cerebro es privilegiado, superior al resto de las especies. Reírnos pocas veces resulta espontáneo, a veces ni la propia sonrisa lo es. Hemos llegado a mecanizar el llanto y la risa de modo tal que son usados a capricho, habiendo anulado con esto el origen genuino de tales expresiones.

Pero ello no significa que llorar sea sólo propio de la gente buena, y reír de la gente mala, si como bueno y malo entendemos la virtud y el vicio. Y tampoco el que llora siempre es manipulador o el que ríe siempre es cínico. Ambas expresiones son tan complejas porque en ellas se resume precisamente la paradoja del ser humano: puede llorar cuando lo invade una profunda felicidad, o reír cuando un dolor inmenso se anida en el fondo de sí mismo.

Llorar ante otros, sin embargo, es señalado como signo de locura, de histeria (de ahí que se asocie mayormente con la femineidad y se reprima en los varones); mientras que reír a solas, tiene el mismo destino. Para llorar, hay que hacerlo en privado, y reír es una poderosa arma para socializar. La gente aprovecha la obscuridad del cine, por ejemplo, para dejar caer una que otra lágrima cuando se conmueve con las situaciones presentadas, pero no siempre. Hay personas que están imposibilitadas para empatizar con circunstancias dolorosas ajenas, ya sean reales o ficticias.

Por otro lado, quedarse impávido ante una anécdota en donde se espera la risa, puede ser o no una especie de bloqueo o imposibilidad para reír. Provocar la risa es algo demasiado difícil, no cualquiera puede hacerlo. De ahí que hablar de Slava Polunin no sea para nada lo mismo que hablar del Payaso Platanito, por más que los dos se pinten la cara de payasos.

A todos pueden dolernos casi las mismas cosas, por eso escribir y actuar una condición trágica siempre resulta más efectivo que al querer construir un momento chusco. No a todos nos hacen reír el mismo tipo de chistes, algunas cosas que divierten a unos, pueden irremediablemente ofender a otros; y lo que a algunas personas puede parecerle sublime y conmovedor, digno de una sonrisa tierna y satisfactoria, para otros puede ser insufriblemente aburrido. Y no nada más tiene que ver con el chiste o la ocasión, lo cual es lo más importante escénicamente hablando, sino con la persona que lo cuenta, cómo lo cuenta y en dónde lo cuenta.

Por ejemplo un chiste político en el cabaret puede ser hilarante, mientras que el mismo chiste en televisión puede ser indignante. Exponer el cuerpo desnudo puede ser grotesco o estético, dependiendo del contexto, fingir un orgasmo puede ser muy erótico o muy vulgar... etcétera.

Cualquier cosa que pretenda provocar una sonrisa es muy delicado, lo que no sucede casi nunca con lo que pretende arrancar una lágrima. Puede, por lo mucho, parecer cursi o sensiblero, pero raramente ofensivo.

Lo peor del asunto es que la gente no sabe de qué se ríe hasta que ha dejado de reírse. Es entonces cuando, en el mejor de los casos, cae en cuenta de que se ha reído de algo doloroso para sí mismo o misma, o bien, que se ha reído de una estupidez sin importancia, de algo que no tiene nada que ver con su propia vida, sino con hacer mofa del otro.

Considero entonces, que hay que cultivar la risa, reeducarla, del mismo modo como educamos día a día la mirada, la palabra, el pensamiento. Hemos abusado de nuestra capacidad de reír y lo hacemos de cualquier simpleza... algunas veces es bueno, pero no cuando se hace costumbre. El llanto es más reprimido en general, quizás haya que usarlo más a menudo para reconocernos como seres humanos completos, y al reírnos usar más la inteligencia, de modo que el jolgorio sea más placentero y menos vacío.


viernes, 30 de abril de 2010

Mi niña interna está interna...en el hospital.

Ya me estoy cansando de esta vida y sus hipocresías, sus frivolidades, sus estupideces.
No quiere decir que no me hubiera cansado ya varias veces, no quiere decir que antes no quisiera desaparecer de la faz de la tierra y observar desde otro plano con los brazos cruzados cómo el ser humano se destroza lentamente.

Llevo semanas queriendo escribir algo de lo que valga la pena hablar y no he podido. Ya es Día del Niño y no sé qué diablos hago aquí intentando opinar sobre la vida.

Sí, yo sé, estoy irritable, especialmente sensible, sientiéndome caer como Alicia en el túnel sin fondo, esperando que mis pies -o mi trasero, o mis narices- toquen tierra de una vez por todas.

Ya pasó el caso Paulette, algo de lo cual me resistí a hablar en su momento debido al asco que me dio semejante circo. Ya hubo más catástrofes naturales, más muertos "por error", más idioteces cometidas por las leyes mexicanas, más necedades del gobierno, más cosas por las cuales protestar y quejarse. La ley de Arizona contra migrantes mexicanos es lo más fresquecito, por mencionar un ejemplo.

Yo había pensado que quien estaba haciendo algo por sí mismo ya estaba haciendo patria, ya se podría decir que hacía algo por la humanidad, al hacerle el favor de ver por su propia vida y no endilgársela a los otros...pero aunque uno esté en el camino, hacen falta muchos huevos para no caerse a la primera de cambios.

Ya aguanté, resistí los embates del clima de mierda que me quema la piel y me hace sudar como puerco camino al matadero; traté de hacer oídos sordos a todo aquél consejo bien intencionado que me incitaba a dar el volantazo o de plano bajarme del auto y echarme a correr; intenté por todos los medios de hablar con gente que me impulsara con sus palabras y sus actos a sentirme valiente, guerrera, a no dejarme vencer por las circunstancias; enfrenté con humildad y paciencia el -profundo e inmenso- dolor de haberme enamorado -profunda e inmensamente- de alguien que jamás me amaría...quise hacer de cuenta que la falta de dinero no sería un obstáculo para realizar mis sueños... quise creerme grande, capaz, importante, especial...ingenuamente.

Hoy me rindo ante la evidencia: el país está en crisis, el mundo está en crisis. Es tan obvio como la homosexualidad de Ricky Martin, y tan ridículo como que yo me clave en tratar de decir que no es cierto. Tan fácil como decir que quise ser Gulliver y nunca lo fui, tan básico de explicar diciendo que Heidi amó a Bob Esponja y cuando viajó a Fondo de Bikini se dio cuenta de lo mucho que amaba Los Alpes...

¿Qué hacer entonces? Hoy me siento homo-sapiens-fóbica... por mis ganas de no tratar con nadie, de quedarme en la montaña y transmitir mis ideas a través del podcast sin estar segura de si alguien me escucha en el resto del mundo.



Esto es un impasse de pensamiento, hoy tengo obstruido ese tercer ojo del que tanto me jacto a veces. No sé si se vale o no, pero me vale, no puedo hablar hoy de nada. Me siento atada, con pocas posibilidades de hacer cosas... y aún quiero volar.

¿Han sentido antes cómo las alas pesan debido a que han viajado entre polución y se descubren llenas de plomo y otras suciedades? ¿Qué hacer para limpiarlas? ¿Cuánto tiempo hay que tomarse? ¿Hay que esperar a la otra luna? ¿Qué?

Hoy es Día del Niño y la niña que fui está enferma de muerte. Yace agonizante y yo la miro sin saber qué hacer, ni qué decirle, ni qué recetarle. Quisiera tomarla de la mano y llevármela a jugar conmigo...pero no quedan jardines seguros, no hay melodías perfectas, no hay nada que en su día pueda hacer para festejar un cumpleaños que cada año que llega, la va matando más.

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domingo, 4 de abril de 2010

Hoy fui fan de Edmeé García

Ilustración: Ragner Azcué

El día de ayer tuve el placer de presenciar una presentación de libro verdaderamente sui generis.

Y es que contando con el talento y el don de gentes de su autora, no podía esperarse otra cosa distinta.

'Mejor conocida en el bajo mundo' como la Diosa Loca Bestia, la autodenominada poeta-en-guerra-con-la-poesía, músico y pintora, nos regaló una noche de cachondería e irreverencia: nos regaló un trozo de su propio corazón.

El lugar elegido fue en Centro Cultural El Atrio, ubicado en una de las tranquilas calles de la colonia Roma. Debido a lo reducido del lugar, la entrada al evento se manejó por medio de invitaciones personales. La cita estaba fijada para las 19 hrs, aunque el acceso al lugar se dio aproximadamente media hora más tarde, una vez que los involucrados estuvieron más que listos.


Convocados a quedarnos en la banqueta, fuimos recibidos por el cuarteto de saxofones integrado por Raúl Ortiz Valverde, Fania Elizabeth, 'Roger' y la misma Edmeé García. Bajo el calor de una noche de primavera, como transportados a una vieja calle de Nueva Orleans, disfrutamos la bienvenida que después de la melodía nos dieron Rojo Córdova, Daniela Flores Serrano, 'Lala Mágica', Milliet Alcántar y Nara Pech, quienes personificarían en distintos momentos, las distintas personalidades de la Red Bitch, personaje creado y vivido por Edmeé durante la realización de su poemario.

Daniela Flores nos brindó una sensual actuación en corsé y stilettos de raso rojo, mientras recitaba tímidamente el primero de los poemas. Después le siguió la pasión de Nara Pech en una entrega total como la Tacha rosa mexicano. Luego vino la intervención de Rojo Córdova y su prodigiosa voz, quien prestó su cuerpo al tercer personaje de la historia, posesionándose literalmente de la poesía de su mejor amiga, y extasiándonos con sus sorprendentes dotes histriónicas.

Después de un par de intermedios musicales más, conocimos a 'Lala Mágica', vestida de ejecutiva ganosa, y a Milliet Alcántar, como la atrevida Narco-satánica terrorista recitando "Habemus lover", y haciendo partícipe del espectáculo al público masculino que no esperaba tal cercanía.

El cierre vino después de una ansiosa espera, por parte de la autora del "Señor del Sueño", quien despidió el programa con uno de los poemas consentidos de todos los que hemos tenido la fortuna de acercarnos a su trabajo artístico: "Autorreferente", mejor conocido como el verso que se repite tan sólo un par de veces en todo el texto: "Soy su fan", y que concluye así:


Soy más víscera que razón
Más ira que compasión
Más un aullido que una canción
Soy una Diosa Loca en un torbellino
sin ton ni son
Cuando se cansen de la radio, la influenza
o la televisión
Siempre tendrán una fan
y un lugar en el altar
de mi devoción


Edmeé está en su mejor momento (ya hasta una serie de televisión va a salir con el nombre de "Soy su fan"... ... ... ...por supuesto que no tiene que ver con ella, pero el cosmos la convoca por todos lados). Luego de un intenso trabajo para realizar este espectáculo y culminar con la edición exclusiva de su poemario El Red Bitch Project -sólo cincuenta ejemplares que se esfumaron como la espuma-, seguramente no dormirá en sus laureles. Los responsables de Mi Cielo Ediciones se anotaron un diez al publicar a esta poeta, pues el libro en cuestión no fue más que "un fetiche de arte objeto", tal como lo describen quienes lo concibieron más como un souvenir de una experiencia viva, que como un libro cualquiera que va a empolvarse al librero; pues de acuerdo a la ideología de la Diosa Loca, la poesía es palabra, voz, vibraciones.

Y esto es quizás lo que hace a esta mujer una artista verdadera, alguien que sabe que la poesía debe romper con su celda de papel para tocar la piel de los otros, desgarrarla, perforarla hasta penetrar al alma. Un pedazo de su propia camisa forraba la caja de unos cuantos libros -llamémosle 'Edición de Lujo'- que se quedaron en las manos de los que buscamos contagiarnos con un poco de su energía.

Porque es raro encontrar artistas que tomen el riesgo de vestir de rojo fuego y asumirse auténticos. Raro es el que se preocupa por asegurarse de que quienes apreciamos su arte, nos quedemos con un poco más: con las ganas de salir de noche, buscar al ausente, desgarrar con los dientes la envoltura del preciado canapé, -preservativos en charola plateada- y amar sin detenernos hasta la próxima luna llena...

¡¡Arrebatar de otras garras el corazón del que uno ama, el corazón que en noches como esta se extraña tanto, sumergirse en el abismo de sus ojos y asaltar el par de labios que regalan
maravillas...!!

...

Pocos artistas, al menos, logran eso en mí, a pocos les creo, con pocos me conmuevo como lo hice anoche con la Diosa. Mirar que quien trabaja ve materializados sus sueños es tan confortante como alentador. Recordar que para algo son los amigos, que cuando quiere hacerse, sin más, se puede, que no importa el tamaño de la herida, la suma de los fracasos ni los litros de llanto guardados, pues cualquier cadáver puede abonar flores...

Soy muy afortunada de haber conocido a esta persona, de haberme acercado, de haberme atrevido a procurarme su arte.

Soy su fan: Puerquita Valiente, Bombón Vudú, Bruja Cósmica, Fierecilla Salvaje, Bestia Sibila, Diosa peligrosa, Viuda del Fire y del Tibio, y de tantos otros.

Por la oportunidad cercana de coincidir en la escena, alzo mi copa y saludo. Hoy fui fan de Edmeé García. Muchas felicidades.
*

domingo, 21 de marzo de 2010

Matrimonio y adopción gay: mi punto de vista

Comprender la homosexualidad en mi adolescencia significó para mí el aprendizaje más importante que había tenido hasta entonces. Uno no sabe, con quince años de edad, formada bajo una cálida educación católica, encerrada en un mundo rosa y con nulas referencias sobre la diversidad sexual; que para crecer hay que desaprender cosas.

Todavía no estudiaba las estructuras piagetianas y por eso fue muy duro enterarme poco a poco de que mi mejor amigo no tenía una enfermedad mental, y que dos personas del mismo sexo pueden amarse desde el corazón y no sólo por la piel.

Entrar a hacer teatro independiente me ayudó más en mi formación para la vida, que para estar arriba de las tablas mismas. Mi mente se abrió dolorosamente, y a partir de entonces no volvió a ser la misma. Recuerdo ir a ver repetidas veces las funciones de "Un día nublado en la casa del sol" de Antonio Algara, protagonizada por Marco Vinicio Estrello y Luis Ibar, como un intento de forzar a mi mente a que se acostumbrara a ver cosas que nunca antes le fueron dichas.

Pero, ¿por qué inicio diciendo cómo fue la apertura de mis esquemas mentales hacia otras formas de vivir la vida, ante otras formas de amor, ante otras formas de sexo? Porque sólo así puedo prepararme para abordar el tema, rodeado por esta polémica que ha desatado en una sociedad que se jacta de ser abierta y de estar en camino al desarrollo para entrar de lleno en la competencia mundial. Permítame que me ría.

Nuestro país no está acostumbrado aún a ciertas cosas, la mayoría de la gente sigue siendo -a conveniencia, pero fiel- católica, apostólica y romana. Tradicionalista, temerosa del cambio. Porque a la sociedad la tienen azorrillada, porque por un lado nos dicen que hay libertad de expresión, y por otro lado, se actúa con cerrazón y se aplica la moralina ante asuntos tan trascendentes como este y ante otros menores. Porque según esto, los capitalinos somos los más "civilizados", somos más "gente de mundo", estamos más curtidos por vivir en un caótico sitio, en una de las ciudades más complejas de todo el globo... pero no. Lo peor es que desde la capital del país es desde donde se toman las decisiones que luego afectan al país entero. Somos en muchas formas, modelo a seguir para mucha gente del interior que nos sigue viendo de esa manera.

Y no es porque lo digan Paquita la del Barrio o los políticos del PAN. La causa del matrimonio gay es algo que al parecer no debería someterse a tanta discusión: o va o no va....por fortuna no es así: en México se está haciendo historia. La lucha por los derechos de las minorías va dando pasos muy lentos, y el sólo hecho de que por fin se corte una rosa del jardín de las leyes, es motivo suficiente para iniciar el festejo...

Ahora bien: el matrimonio es una institución caduca. Está comprobado que firmar un papel no compromete a nadie en cuestiones de cariño. Un acta de matrimonio es una firma de negocios, punto, en cualquier momento puede uno anular el contrato y listo. No es un lazo entre dos personas que sea indisoluto.

Pero bueno, hay a quien le funciona, hay quien dice que es la constancia oficial para legitimar su relación ante la sociedad, y por mantenerla sólida y segura va a trabajar todos los días de su vida. Me parece perfecto.

Ojalá los homosexuales que han decidido dar el paso reivindiquen la figura del matrimonio civil como un pacto de amor verdadero, y no nada más sonrían para la foto como niños con juguete nuevo para después divorciarse a la primera de cambios. Si así sucediera, hasta la Iglesia Católica se iría de espaldas, de por sí no tiene cómo comprobar que el matrimonio "bendecido por Dios" es el mero mero bueno e infalible. Imagínense, queridos lectores, si en unos diez años no hay un solo divorcio gay, ¡ese sí sería el triunfo de quienes tanto han luchado por ser respetados socialmente! Se hablaría de que los gays sí saben amar, nos darían una gran lección a la población buga, y habría una revolución de pensamiento para quienes ya se empezarían a plantear seriamente que la homosexualidad no sólo es posible, sino buena. Así, con ese juicio de valor.

Pero como sabemos que no va a suceder, que tanto en los hetero, como en los homo, como en los bi, hay problemas de pareja, hay desencuentros, complicaciones para entenderse que pocas veces se está dispuesto a soportar, los que se oponen a esta nueva ley que permite el matrimonio gay tienen mucho qué decir al respecto. Lo malo es que siguen usando los mismos discursos de siempre: que si la familia es la célula de la sociedad, que si es antinatural desde el punto de vista biológico, que si es una perversión psicológica, que...

Esto nos lleva directamente a hablar del tema de la adopción.

¿Ah, verdad? Ese es un verdadero reto para una sociedad que dice estar creciendo y avanzando hacia un pensamiento más cosmopolita, actual, abierto y respetuoso del otro. ¡No es cierto! ¡Es una falacia decir que somos una sociedad moderna! O a ver, ¿cuántas veces no hemos escuchado esa típica frase de "Yo respeto a los homosexuales, que hagan de su vida lo que quieran, pero que no se la arruinen a un niño desde pequeño, ellos no tienen la culpa..."?

Palabras más, palabras menos, la gran mayoría de la población está de acuerdo con eso. Es más, si ahorita mismo se hiciera una encuesta en todo el país, así como el censo, segura estoy de que la mayoría de los mexicanos reprobaría la adopción gay, o al menos se abstendría de opinar al respecto. Y no tenemos que ir tan lejos, tan sólo aquí en la ciudad, de todas las clases sociales... o bueno, hágale usted la pregunta a sus familiares y conocidos: de diez personas, le garantizo que al menos una, dice que no está de acuerdo. (Claro que depende con quién se junte usted y cómo es su familia, pero haga la prueba y me cuenta)

Así como están las cosas, yo no los juzgo. Creo que así como me pasó a mí cuando tenía quince años y tuve que forzar a mi cabecita para que se adaptara al mundo de afuera de mi casa, ese en donde ya no había sólo un Diosito que todo lo cuida, sino peligros en la calle...así como tuve que abrir los ojos hacia la aceptación de otros modos de vida distintos al mío; así la sociedad actual se tiene que ir acostumbrando a fuerza de empeño y ganas de querer entender las cosas. No es tarea fácil.

¿Sabe a cuántas personas les interesa instruirse, leer, conocer para adoptar una postura? ¡A casi nadie! Bueno, dejémoslo claro, no es que no les interese, es que NO tienen tiempo.

La dinámica de un mundo competitivo nos exige ir contra reloj todo el día, las lógicas del mercado no son las mismas que tiene la psique, y eso hay que recalcarlo siempre, para que no caigamos en querer obligar a nuestro pobre cerebro a que asimile en friega lo que está pasando alrededor... sin embargo hay que hacer el intento.

Que una pareja gay adopte un niño tiene tanto de malo como que una pareja heterosexual se case y tenga hijos de manera natural. ¿Qué fue? Bueno, pues todo depende de la pareja, ¿no cree usted? Si el matrimonio bendecido por Dios se deteriora antes o después de tener a los hijos, el futuro de esos pobres niños será infernal, serán discriminados por alguna otra causa, o tendrán la autoestima tan vapuleada, que les será difícil salir adelante por crecer en una familia de papá y mamá, pero con los roles enfermamente establecidos: "padre fuerte/madre débil" o viceversa. El rollo de la equidad sigue por eso, estancado, no hay manera.

Se habrán criado en un ambiente hostil lidereado por dos personas que se mantienen juntas sólo por compromiso social y no por un deseo verdadero de crecer juntos. Y fíjese que aún así, nada es determinante para que el niño o niña no sobreviva. Siempre se puede ser un adulto exitoso a pesar de las adversidades.

Los niños que sean adoptados por parejas gay deberán ser dados en adopción bajo los mismos estrictos criterios que se manejan para las otras parejas: una estabilidad emocional y económica aceptable. Y eso ya es de entrada muy difícil de establecer.

Lo verdaderamente agresivo para el menor, no será la educación que reciba de sus dos mamás o sus dos papás, sino el contraste, -¡qué digo el contraste!- el verdadero choque de narices contra la postura que el medio conservador e hipócrita que los rodea asume de antemano ante las preferencias sexuales... porque todo lo relacionan con el sexo.

...y...es normal, es normal. Cuando uno habla de homosexualidad ya está implícita la idea de la cama, la idea de algo prohibido, gozoso o tormentoso, pero a fin de cuentas, prohibido. Cuando uno sabe que dos mujeres o dos hombres son pareja, es raro no pensar en las muestras de cariño que traspasan la barrera convencional de lo físico para darse en una entrega total. YO lo pienso todavía. Y eso que desde hace muchos años veo la homosexualidad como algo cotidiano y normal, aún asumiéndome heterosexual sin culpa alguna, ahora nada más imagínense para quienes todavía no acaban de asimilarlo. No es condenable que uno vea con esos ojos a las parejas del mismo sexo... lo que sí, es la idea de que SÓLO es eso. Hay que irlo cambiando.

La culpa la tienen los estereotipos: se habla de chistes, de modas, de actitudes que recargan la balanza del lado de la promiscuidad y el libertinaje, cuando a eso han sido orillados los homosexuales por la misma represión que los circunda, pero no es así siempre y para todas las personas. Hay quienes viven una relación tranquila, no se maquillan en exceso, no se disfrazan de vaqueros, ¡no les gusta Lady Gaga! Pero bueno, uno relaciona al mundo gay con lo apasionante de vivir la vida loca y romper esquemas, aunque...¿quién nos dijo que todo era así de atractivo?

Si bien es cierto que la bandera arcoiris sin normas que romper deja de ser divertida, que presumirse libre en un mundo de gays de closet y personas mal cogidas -tal cual-, representa para quien ostenta el orgullo, una marcada diferencia y hasta cierto estatus; también será un reto para la Comunidad el ver hasta dónde están dispuestos a soltarse de ese sitio, hasta dónde el ser considerado "normal" en una sociedad más amplia deja de ser una alternativa novedosa y rica, para convertirse en algo igual de aburrido que decidir entre estudiar medicina o derecho.

Total... queda mucho que pensar, decir y hacer al respecto, y puede que no alcance a ver un mundo en el que todo esto haya cambiado, aunque sorpresas nos da la vida, a ver qué es lo que sucede.



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