sábado, 30 de mayo de 2009

Lo mejor de TV Azteca

Lo que la televisora del Ajusco ha llamado Barra de Opinión de Azteca 13 es, por mucho, superior a la de Televisa, abarcando nueve programas de los que, debo decirlo, no todos son recomendables.

Para empezar, Ricardo Rocha ha sido un excelente conductor de toda la vida. Aún recuerdo los programas que, sin importar mi edad, solía mirar sin entender la mitad de nada, como Para gente grande y En vivo, allá por los noventas. Pero ahora que conduce Animal Nocturno y gracias al vicio de la red, no he tenido la oportunidad de verlo en compañía de los excelentes invitados que ha atinado en invitar. Sin embargo las pocas veces que lo he visto, lo he disfrutado muchísimo, y no por nada ya cumplió varios años al aire. La temática es muy adulta, muy seria, pero bastante agradable por la calidad de la mayoría de los invitados, mismos que no podemos ver en cualquier programa de entretenimiento. Lástima que se cuelen algunos invitados que la televisora desea promocionar, pero eso ya no es nuevo y estoicamente nos lo aguantamos. Por su parte, Patricia Llaca es muy culta, y ha ido creciendo desde el primer programa hasta la fecha. Se le ve muy segura y hace una química perfecta con el señor Rocha, así que si no lo han visto, échenle un ojito a este show cuyo nombre es resultado de una rompedera de cabeza tremenda de alguien que seguramente asoció el nombre del conductor, con el disco de otro Ricardo (Arjona) para obtener un título obvio para un programa en la noche...pero en fin, si no somos tan detallistas, no hay algo más que criticarle.

Robados o comprados del Canal Once y su Primer Plano, el programa Entre-3, conducido por Federico Reyes Heroles, Jesús Silva-Herzog Márquez y -mi novio- Carlos Elizondo Mayer-Serra, es un magnífico espacio para escuchar debatir a tres hombres muy inteligentes sobre los temas que tendrían que ser de interés general. Lamentablemente el horario es una burla: lunes a la media noche.

El ver programas que hacen pensar a la gente parece ser privilegio de unos cluantos desvelados, ya que quienes trabajamos o estudiamos y debemos dormir bien para rendir más o menos, cerrramos nuestros ojitos a veces minutos antes de que empiece el mentado programa. Lo mismo pasa con Reporte 13, conducido por Ricardo Rocha, en donde entrevista a grandes personalidades y cuyos anuncios comerciales llegamos a ver por pura casualidad. La Entrevista con Sarmiento está en ese misma situación, dos veces por semana pero muy noche. La gente que está cansada se duerme al oír la charla, son programas no aptos para quienes llegamos pidiendo cama en cuanto sale la luna.

Y para qué seguimos... Shalalá, conducido por dos damas, pasa a la misma hora y está ammbientado de día, ideal para que pasara por la mañana... pero no, porque de seguro las amas de casa prefieren ver a Ana María Alvarado hablando de chismes, que a Sabina Berman teniendo una plática interesante.

Confieso nunca haber visto En Contexto, ni Vía Libre, porque además de que pasan tarde, no han captado mi interés. Pero Frente a Frente y A quien corresponda, son chafísimos, aunque el Juguetón tiene su mérito, pero me parecen muy populacheros. Y hasta aquí con la barra de opinión.

Los unitarios son mejores, como Historias Engarzadas y La Historia detrás del Mito, ya que son muy entretenidos y más o menos serios. Lo que callamos las mujeres a veces parece que ya ha agotado todos los temas, pero se las ha ingeniado para permanecer al aire y pese a que tiene episodios muy tendenciosos y mal hechos, la mayoría de las veces presenta casos bien estudiados y bien interpretados por su cuerpo de actores base. Todavía es recomendable para la hora de la comida.

La gente joven no tiene escapatoria: están Top Ten, una fórmula probadísima y muy amable; Los 25+, una mejor forma de analizar la cultura del espectáculo, Hit M3 , en donde la pesadísima de Shanik Aspe hace el contraste necesario con Romina y Christian, los carismáticos conductores. Y por si fuera poco está el mal intencionado Caiga quien caiga, toda una cátedra de manipulación de la información, y que a diferencia del peor intencionado Famosos en Jaque, sí es divertido y no suena tan agresivo y ardido como el que conduce la -horrible- Móni caCa stañeda.

Todo esto en fin de semana, para quien no pierde oportunidad de quedarse en casa a echar la hueva al mar. Telenovelas y demás cosas, le jalo con fuerza a la cadena.

Y lo bueno es que TVAzteca sólo tiene dos canales, pero por eso mismo, menos espacio para rellenar con cualquier cosa, así que en ese sentido es una ventaja: tiene mayor cantidad de opciones para ver en tele. Por ejemplo en Azteca 7, lo mejor de lo mejor son Los Simpson, que afortunadamente no requieren presentación. Los programas importados son mucho mejores que en Televisa, y entre ellas podemos contar a Almas Perdidas, Chris Angel, Mentes criminales, Bones, Los Caballeros del Zodiaco, Esposas desesperadas y Gladiadores Americanos, entre otros. Sé que hay muchos fans de Grey, pero como persiste mi repulsión a los médicos y a sus calenturas, prefiero no verla.

Y de las producciones mexicanas, es imperdible Demente, una serie que aborda los excesos de una mente enferma. Algunos capítulos de Lo que la gente cuenta pueden ser espeluznantes, y a veces Difícil De Creer también aporta datos sorprendentes, por muy chocante que pueda ser el conductor, Sergio Sepúlveda.

En fin, que la programación de Azteca es mucho más diversa y redonda que la de el viejo monopolio, pero no olvidemos que también sabe hacer popó, y de momento no seré yo quien le compre el pañal de adulto.

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sábado, 23 de mayo de 2009

Lo bueno de Televisa

Pensando en positivo me decidí a hablar sólo de lo bueno que hay en la tele abierta, y que es muchísimo menos que toda la basura, de la cual en otras ocasiones sólo quise pepenar una poca para llevarla a mi laboratorio y ponerla bajo el microscopio. Ahora empezaré con Televisa, hablando de los que -a mi parecer- son los programas que se salvan de ser catalogados con este apelativo.

Vayamos primero al Canal de las Estrellas. Dentro de las Telenovelas, lo único bueno que tienen es la repetición de Yo soy Betty la Fea, que por supuesto, no es producción de Televisa, sino de RCN Colombia (de las demás no opino porque ni se me antoja verlas).

La telenovela en cuestión merecería un post aparte, ya que en lo personal tengo a esta historia de Fernando Gaitán en el Top 5 de mis melodramas favoritos de todos los tiempos, debido a que dignifica la vieja fórmula que Hans Christian Andersen escribiera hace dos siglos: el cuento del Patito Feo. No he vuelto a ver otra cosa que retrate mejor la idea esencial del personaje, como ésta novela protagonizada insuperablemente por Ana María Orozco. Las otras historias inspiradas en ese cuento cada vez las hacen peores, y ahora hasta se han atrevido a refritear la producción argentina que descaradamente se llamaba como el cuento, pero ahora llamándole "Atrévete a soñar". Gran error repetir Betty, pues las comparaciones serán del cielo al infierno.

Pero, ¡bueno...! quedamos en que sería positiva y no hablaría de lo malo... veamos ahora los Programas Unitarios: un programa que disfruto mucho es Al Sabor del Chef, donde un joven de no malos bigotes y con presumible experiencia en el mundo culinario, nos enseña recetas que no serán lo más brillante del mundo gourmet... digamos que son más bien cocina popular, pero que se ven muy sencillas y antojables. A diferencia de otros chefs que son todo menos el estereotipo del esposo alivianado, el Chef Oropeza es una extraña mezcla entre el novio guapo, el hombre despreocupado y el marido responsable. Las señoras por fin tenemos un programa diferente, creo yo, en cuanto a cocina se refiere. ¿Qué más de unitarios? el programa de Mariano Osorio entró anunciado con bombo y platillo, pero sinceramente lo prefiero en radio. La tele explota la esencia sensiblera y morbosa de las tragedias de los invitados bajo el pretexto de "aprender de las experiencias de otros", pero es puro espectáculo barato, me decepcionó.

Los Sábados, sólo se salva un poco -recalco que un poco- el programa que conduce Israel Jaitovich, y que se llama Desmadruga-2. Lo único rescatable de este programa es la variedad de invitados y los sketches en vivo. De ahí en fuera lo demás es pura paja, además de que los mentados sketches no siempre son graciosos, pero nos dan la oportunidad de ver "haciendo comedia" a varios famosos que tal vez jamás habríamos imaginado.

Los Domingos, tengo que hablar inevitablemente de Hazme reír (y serás millonario), el programa que conduce Marco Antonio Regil y que tiene una gran producción detrás. Yo sé que no es lo máximo, y que la tendencia al albur y el doble sentido están tan arraigados en la cultura popular mexicana, que este show no podría ser la excepción, sin embargo hay buenos intentos, talentosos comediantes cuyas habilidades han sido puestas a prueba y se les ha dado justicia por primera vez al brindarles la oportunidad de demostrarlas. Hay una buena intención de quitarle a la comedia mexicana el estigma de humor barato, y en algunas ocasiones cómicos natos como Omar Chaparro, lo consigen de manera asombrosa. Yo le doy el beneficio de la duda porque si algo me gusta hacer en esta vida, es reírme, y aplaudo el esfuerzo de quien busca hacer reír con profesionalismo, por eso es que gracias a esas contadas personas que tienen verdadero talento, y -sólo- a UNO de los jueces (Germán Ortega de Los Mascabrothers...-porque Inclán ya no está-), el programa es rescatable, y merece la pena verlo (así tenga que ir a vomitar cada que Angélica Vale aparece en escena).

Pero en fin, que no todo en Televisa es malo, no. Los programas de discusión son de lo mejorcito que tienen, aunque El Notifiero de Brozo diste mucho de aquél querido Mañanero que nos alegraba el inicio del día. De los demás he visto poco, ya que tienen el gracioso detalle de pasar a altas horas de la noche, por lo que si veo el carismático rostro de Carlos Loret de Mola en Tercer Grado, prefiero ver los Infomerciales, antes de quedarme a oír sus brillantes opiniones sobre los temas actuales. Y por último, alguna vez he visto un programa llamado Los Reporteros, en donde los susodichos presentan muy buenos trabajos de investigación periodística, pero de cuya credibilidad en el manejo de la información, algunas veces desconfío, ya que no acostumbro ver ninguno de los noticieros que presenta esta televisora.

Y como ven, apenas hemos pasado el primer canal, pero no se preocupen, que en el Canal de la Ciudad hay muy poco bueno que ver, ya que la programación de entre semana es prácticamente un basural. Probablemente el noticiero de A las Tres se salve por lo serio, pero todo lo demás francamente apesta!! (especialmente Coque Muñiz y su TeVe de Noche). Ahora que si llegamos al sábado, los documentales de México Nuevo Siglo están tan bien hechos, que se me cae la baba viéndolos. Visualmente son muy atractivos, y nos dan la ilusión de quedar bien informados. Son didácticos y entretenidos, muy recomendables para quienes se van levantando al mediodía. Ahora que si quieren quedarse hasta las cuatro y ver el horror que conducen los payasos Lagrimita y Costel, de seguro se les cura la cruda porque simple y sencillamente es un asco. Lo que resta de la programación del sábado y los domingos, de plano paso sin ver...

Y en el Canal 5* están las series y caricaturas... para todos los gustos y edades. Personalmente no me gustan mucho, pero hay fanáticos del Dr. House y de La Ley y el Orden, por ejemplo, aunque como a mí no me gustan ni los médicos ni los abogados, prefiero ver las series de adolescentes como Drake y Josh o Malcolm el de en medio, si bien debo señalar que desde hace tiempo no traen temporadas nuevas y lo que en un principio era novedad, ahora me aburre garrafalmente.

Ahora demos un gran salto, porque lo que sí no puedo dejar de recomendar es la lucha libre de la WWE, en donde podemos ver el lujo de gladiadores que nos darán una muestra de cómo ser al mismo tiempo atletas y entretenedores profesionales. ¡Minutos garantizados de diversión! Y como ya estamos en estas, vayamos a Galavisión, en donde el único programa decente que puede verse a través de ese canal, es dentro de esta misma categoría: la Lucha Libre AAA, misma que si somos sensatos y poco malinchistas, podremos ver que no le pide nada a la que pasa en el 5*. También es divertidísima para cuando uno quiere olvidarse del mundo y sentirse un niño chiquito. Mi acercamiento a las luchas es algo reciente, pero creo saber de lo que hablo cuando digo que es uno de los espectáculos más grandes del mundo, así que... la conclusión definitiva es que no todo en Televisa es malo, aunque sí, lo admito, debe comer mucho porque hace mucha, muchísima mierda.

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martes, 5 de mayo de 2009

Últimas reflexiones sobre el virus de la Influenza

Al menos por el momento quiero dejar de escribir sobre esto, ya que el tema seguramente va a seguir dando para mucho más. Por ahora sólo quiero puntualizar sobre la evolución del enfoque con que se ha percibido el fenómeno desde mi punto de vista personal, como siempre.

La primera impresión al conocer la noticia el pasado jueves 23 de abril, fue de una alerta que nos hizo lavar cobertores y desinfectar cada rincón de casa con el fin de erradicar cualquier resto de las terribles gripes que nos habían atacado en esas semanas.

La segunda etapa fue empezarse a preguntar cosas, analizar la situación del país y del mundo, y desconfiar de lo oportuno de esta enfermedad y de lo conveniente que era para algunas personas en épocas de elecciones y puentes vacacionales.

La tercera fue casi pelearme con personas que estaban tan paniqueadas, que simplemente no había punto de discusión. La pandemia era inminente, y ya fuera que se basaran en textos científicos, históricos o religiosos, no había modo de dialogar, mantenían firmemente su postura.

La cuarta fue hacer un balance entre todo lo visto, oído y leído, para finalmente estar de acuerdo en que:
  • Según los científicos, los virus son mortales, que en efecto la gripe es algo que hay que temer debido a su alta contagiosidad, y que hay que estar más pendientes de ciertos detalles para cuidar nuestra salud.

  • Según la historia, no es la primera vez que se da algo de esta naturaleza en el mundo, hay bacterias que han matado a poblaciones enteras y esto probablemente tenga algo que ver con el nuevo orden mundial, ya sea provocado artificialmente o de manera natural.

  • Según los religiosos, están previstas más plagas para la humanidad debido al descuido y la falta de respeto y consciencia que ha tenido siempre con el medio ambiente que le rodea; de tal modo que brotes dañinos como este de ahora, sirven para hacer pensar un poco más en todo aquello que hemos venido olvidando, y que es crucial para la vida en armonía.

Pero la perspectiva desde donde uno mira las cosas, tiene que ver no sólo con nuestra historia personal, sino con la memoria colectiva y sobre todo, con la preparación académica o especialización que uno tenga. Por ello, para los matemáticos, biólogos y químicos, el problema tiene importancia desde cierto ángulo, mientras que para los sociólogos, antropólogos y psicólogos, por ejemplo, tiene una importancia de índole distinta.

En mi caso, al estar desde siempre interesada por el estudio de las Humanidades antes que de las Ciencias Duras, mi interés era de entrada conocer las reacciones de la gente, sus manifestaciones culturales, artísticas y sociales, habiendo encontrado en ellas innumerables casos de ingenio, miedo, ignorancia y desprecio por quien piensa distinto.

Algunas personas insistían en preocuparse por las víctimas fatales, y a mí me importaba más el pensar en lo que haríamos nosotros, los vivos; por ello siempre me mantuve un tanto escéptica de la gravedad del asunto, pero sin dejar de estar constantemente informada, actualizándome en los noticieros e investigando por otras fuentes.

Por eso, al día de hoy mi postura no descarta la importancia de ser conscientes del virus y el cuidado que hay que tener para llevar una vida sana; sin embargo sigo inclinándome a preocuparme más por la ventaja que ciertas personas vayan a tomar de esta situación, de la escasez de agua que va a agravarse muchísimo ahora que mucha gente se baña dos veces al día y se lava las manos otras cincuenta. Me preocupa no el hecho de que usemos cubrebocas con caritas pintadas o mascarillas antigases muy discretas, sino lo fácil que será encubrir las identidades de personas que se dedican a delinquir, por ejemplo, o la discriminación que se agudizará hacia la gente de pocos recursos, indigentes, niños de la calle y personas en general que no tienen acceso a la salud pública.

Ese tipo de cosas también hay que preguntárselas, socialmente es muy duro entrar en una crisis como esta que estamos viviendo, el costo es muy elevado. No ignoremos también lo mucho que esto va a afectar a la economía de las microempresas, por ejemplo cuando los pequeños restaurantes o fondas tengan que cerrar si no pueden acatar la orden de la distancia que debe haber entre comensales. ¿Qué pasará con los comerciantes informales? Hasta ahora no supe que les fuera prohibido poner sus tianguis y puestos callejeros, al menos no en la mayor parte de la ciudad, en donde los mercados siguieron su rutina habitual, aunque con menos clientela.

Los doctores seguirán teniendo el privilegio de ser una de las profesiones más demandadas por los estudiantes y por la población en general para alivio de sus males (con lo arrogantes que son la mayoría ¬¬). Y estoy segura de que tal vez mis hijos en su vejez podrán ver los resultados del estudio del Genoma Humano, mismos que pueden ser quienes salven al hombre de perecer a causa de los bichos... sin embargo seguirá habiendo muertos, siempre debe de haber muertos antes... pero también injusticia, desigualdad y negligencia. Que estado de salud de las personas no vaya a ser un pretexto para restringir -todavía más- el acceso a las fuentes de trabajo o al despido injustificado de los empleados en ciertos casos.

Sé que habrá muchas cosas que empezarán a cambiar y a hacerse visibles, ojalá me esté equivocando...en dos días regreso a la Universidad y voy a sentir muy feo que alguien no quiera ni darme la mano. "Tendremos que acostumbrarnos a ello", dicen los expertos, pero ¿qué otras manifestaciones para demostrar afecto habrá si debemos evitar, en lo posible el contacto físico? ¿Habrá que conformarse con las tarjetas virtuales y los correos electrónicos? ¿Se pondrá de última moda el cybersexo como una alternativa al contagio?

Yo no lo sé, pero por lo pronto este es el último post que escribo de corrido sobre el tema, ya que ha roto el récord de cinco entradas consecutivas en este blog y quisiera hablar de alguna otra cosa. Ya veremos el curso que toma el fenómeno, mientras tanto, ¡a preguntarse cosas! Creo que se va a poner más que interesante.

viernes, 1 de mayo de 2009

El primer brote de una segunda epidemia

Quisiera declararme harta de esto, pero no hay tiempo para cansarse de algo que apenas está empezando. Desde la división entre los jodidos que votaban por "El Peje" y los que se creían nice y votaban por el PAN, no había visto una división de opiniones tan radical como la que ha provocado la Influenza.

Es verdad que el cruce de información causa confusión, y que hay que tomar postura de alguna forma. Hay quien dice: "pues por si son peras o manzanas, mejor me protejo". Hay otros que se burlan y hacen bromas en la calle tosiendo a propósito para ver cómo la gente anda paniqueada, y hay quien se mantiene más neutral, analizando la situación, abrevando de todas partes, aumentando quizás la confusión de la mente, pero con decisiones más eclécticas y menos viscerales...por desgracia son los menos.
Ahora es muy notoria la tensión entre quienes se inclinan a pensar en que todo es una patraña, y quienes se obstinan en justificar las muertes, leen información médica, política, sociológica y todo, pero no hacen más que reforzar una idea preconcebida.

Hay fans a ultranza del cubrebocas, del alcohol gel y de los reportes diarios, y también hay fanáticos de las teorías conspirativas que se la pasan intentando convencer a todos de que no hagan caso al gobierno. Pero eso ha sido siempre como ponerse "con Sanzón a las patadas". Y también hay quienes siguen engrosando las filas de las religiones emergentes y de alguna que otra más antigua, argumentando presagios del fin del mundo y códigos ocultos en los versículos de la Biblia.

Como decía en un post anterior, hoy que voy al trabajo es mejor llevar cubrebocas para que la gente se sienta "más segura" y más relajada cerca de uno, pero no porque esté total y absolutamente convencida de que son indispensables. Hay una Bacteriofobia creciente en este país, y no me sumo a ella.

Es una pena que empiece a sentirse esa división de opiniones como cuando el país se tiñó de azul en el norte y de amarillo en el sur. Si fuera cierto eso de que hay algo sucio detrás de esta noticia, estarían logrando dividirnos de un modo en que ya nadie escucha a nadie, no nos damos el beneficio de la duda, por más descabellado que parezca. Para todos, el alarmista es el otro.

¡El virus existe, mata gente, protéjanse...!
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¡Lo peligroso está en el gobierno, y lo que están haciendo con nosotros!


Qué lástima, pero es muy difícil ponerse en medio, ¿no es cierto?

jueves, 30 de abril de 2009

Y sigue la mata dando...

El día de ayer me llevé de viaje a mis dos hijas -me refiero a la legítima y a una prima mía en el mismo rango de edad-. Fue, para algunos, una manifestación de irresponsabilidad: viajar sin cubrebocas en un tour por el Metrobús de Perisur a Indios Verdes, y por Metro de Indios Verdes a Universidad. Eso, sin contar el RTP que tomamos para llegar a Perisur, el Microbús que tomamos del Metro Universidad y el Taxi que usamos para llegar finalmente a casa.

Ayer utilizamos los cinco medios de transporte más utilizados en la Ciudad de México, y sin cubrebocas. Para muchos sería un viaje suicida, un arriesgar la vida mía y la de mis hijas sin tener temor de Dios... yo no lo veo así. Dado el acceso a la información que tengo por otras fuentes que no son las tradicionales (entiéndase televisión abierta y radio-pasillo), tengo elementos suficientes para no temer a la enfermedad, no del modo como le teme la mayoría. En casa mis dos hijas ya pasaron por una gripe atroz, infección de ojos incluida, las dos. Yo, por mi parte, ya padecí de una influenza estacional que casi me vuelve loca, pero ya fue.

Lo curioso es cómo en la calle, ocho de cada diez personas usan el cubrebocas, y se nos quedan viendo como bichos raros a quienes no llevamos cubierta la cara.

Fue un fenómeno interesante: dicen que como primates que somos, un gesto inherente a nuestra naturaleza es tocarnos la cara...nunca creí que fuera tan difícil aguantarse. Queriendo o no, algo del miedo de la gente se te pega al estar entre ellos. Ser conscientes de que en las manos traemos bacterias de otros, y una de ellas, posiblemente la mortal Gripe Mutante, nos hace aguantarnos las ganas de rascarnos la nariz para no infectarnos, y de estornudar debido al polvo o la contaminación, por miedo a sentirnos señaladas.

Una niña que iba con su cubrebocas acompañada de su madre, nos escaneó a las tres por todos lados, cual si quisiera encontrarnos llagas o cualquier indicio de enfermedad por no estar protegidas. Otro señor se nos quedaba viendo con ojos de furia, como si con la mirada nos dijera ignorantes, irresponsables, insurrectas y de todo un poco... otros más ni se nos acercaban, y hasta un muchacho nos grabó con su celular. (¿?¡!) Mi hija dijo: "Imagínate mañana el titular con Loret de Mola: 'Un amigo del público nos hizo llegar un video de la gente irresponsable que no usa su cubrebocas... pero pus Popocatépetl, ¿no?"' De risa loca...

¿Esto dará pie a la discriminación, al asco y a la paranoia en todos sentidos? Pareciera que no es tan grave, pero en nuestra experiencia, así fue. Nos sentimos intimidadas, con dolor de cabeza por el extremo calor que hace en la Ciudad de México, y sugestionadas al llegar a casa por creer haber contraido el virus. Ya no nos vuelve a pasar... la próxima vez saldremos con cubrebocas aunque sepamos que sirve para dos cosas...(nunca he sabido qué significa exactamente decir eso, pero el caso es que tiene que ver con que no sirve para nada). El uso de cubrebocas es peor que las modas, incluso los hay de precios y marcas también. Las personas que parecían con más recursos, lucían el 3M de su cubrebocas como si fuera un A/X genuino en una playera. Y hoy en la tele vi a un actor (Rogelio Guerra, para ser exactos) que traía una elegante mascarilla antigases, como diciendo "esto me hace diferente y me da estatus".

Antes la gente podía o no verte feo si vestías mal, pero ahora, si no traes cubrebocas, nunca falta el dedo flamígero de la acusación que se siente en las miradas de la gente. Usar cubrebocas se está convirtiendo en una manifestación social, misma que hay que acatar si no queremos que nadie se sienta ofendido.

Yo estuve con una culpa inmensa tirada en cama sintiendo que el sol se me había metido en medio de los ojos, y no descansé hasta darme un baño de pies a cabeza, el segundo baño del día. Todo eso me bastó para saber el efecto que causa la convivencia con otros que traen el miedo a cuestas. La gente ha de sentir la necesidad de bañarse más de una vez al día, de lavarse las manos compulsivamente y de alejarse de la gente que tosa o estornude.

Una de mis hijas casi se vomita al tener que viajar al lado de una mujer que bajo el cubrebocas moqueaba constantemente... ¡qué repulsión, temor, todo! Y a gastar agua de más -como si hubiera-, comprar toallitas con cloro, guantes de cirujano y productos antibacteriales para mantenernos a salvo...la verdad, no lo creo necesario.

Hay que educarnos, no queda de otra, nunca queda de otra. Reeducarnos en estos tiempos que se nos están echando encima, y repensar esta situación por la que muchos se dejan llevar sin detenerse a pensar un poco. Yo ya tuve mi experiencia con la civilización, y no me gustó. Mientras seguiré quedándome acá en mi pueblo hasta que tenga que volver al roce con la raza, eso sí, con un cubrebocas confeccionado por mí misma, para que al menos refleje un poco de mi personalidad.


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miércoles, 29 de abril de 2009

Influenza...continúa el aislamiento

El presente post es para aclarar ciertos puntos que quedaron pendientes del anterior, ya que fue escrito a escasos dos días de haber sido anunciada la contingencia, con la pasión natural que caracteriza el impulso de mi escritura.
Hoy las cosas son distintas: se sabe que el nuevo bicho ha infectado a personas no sólo en México sino en todas partes, por lo que va quedando descartado el hecho de que sea sólo un invento tipo Chupacabras para tapar exclusivamente acciones del gobierno mexicano. La gente está muriendo, claro, pero igual mueren personas por desnutrición y pobreza, y por respeto a ellos nadie guarda un minuto de silencio.

Las epidemias matan, ese es su trabajo, al igual que el SIDA está cobrando vidas desde hace poco más de dos décadas alrededor del mundo, y no quisiera sonar tan fría, pero así es. De los -aproximadamente- veinte casos confirmados de la muerte por Influenza, seguramente se complicaron por no detectarse a tiempo, porque las personas tenían un sistema inmunológico débil o porque tenían otras enfermedades -aclaro que estoy especulando, créanme la mitad, pero estoy en mi derecho-. El gobierno se ha puesto de cabeza ante esta situación, y por eso debe tratar de evitar que se propague el virus para no duplicar el gasto que tendría que hacer para dotar de medicamento a toda la ciudadanía, pero como nunca ha sabido manejar las cosas, recurre a mantener a raya a la población, ya que siempre es más fácil y rápido infundir el miedo que educar, no me queda duda.

Por lo pronto urge atender a los enfermos, que el Seguro Social y todas las intancias de salud pública se pongan a hacer el trabajo que desde siempre debieron hacer: brindar un servicio de calidad a los pacientes, y por supuesto que esto no se logra de la noche a la mañana, "se las han de estar viendo negras", porque al igual que con el temblor del '85, estas cosas sacan a relucir las deficiencias que han tenido nuestros gobiernos desde toda la vida -please don't get me wrong, don't call me grillera-y esta epidemia no puede ser la excepción.

Por ello es natural que uno saque las garras cuando lee que se "Podrán allanar viviendas para imponer tratamientos" (La Jornada, 26 de abril de 2009), ¿a qué les suena?. Violación de los derechos individuales, por supuesto, y en un panorama de paulatina militarización del país, ¿qué más puede uno pensar a golpe de oído? Sumémosle a eso la impotencia y depresión que sumen al mexicano en el desaliento con facilidad, misma que tiene varias manifestaciones que van desde hacer chistes de ello, hasta embriagarse viendo la tele para evadirse. Creo que no dije nada extremo, se han dicho cosas más extremas aún, cosas que por falta de información fidedigna, no me he atrevido a suscribir, haciendo uso de esa responsabilidad que se nos achaca a los bloggeros y que en cierta forma poseemos.

Días después de saber que mis estudios tendrán que esperar, a tan sólo un par de meses para terminar mi carrera, ahora que sé que es debido a un bicho genuino, real, que está matando y que ha generado preocupación en el mundo, puedo entender que es un problema grave. Lo que sí me sigue preocupando es que esto genere en la población los efectos negativos que cualquier situación de crisis es propensa a provocar.

¿Se imaginan? Hay que lavarse las manos más seguido y en nuestra ciudad se está acabando el agua, SE-ESTÁ-ACABANDO. La medida de usar cubrebocas genera más deshechos, la gente los tira en la calle, ¿realmente necesitamos eso? Si antes la gente no se daba abrazos, ahora, menos. Si la gente desconfiaba de todo el mundo, ahora incluso se tiene asco. Si la gente se ocupaba de sus propios intereses (como que ahora mi titulación tendrá que esperar otro tanto), ahora con más razón -eso me asusta, me asusta mucho-. Si a la gente le gustaba estar en casa cheleando y viendo el entretenimiento de Televisa y TVAzteca, ahora, más. Los comunicadores realmente se han creído su papel de redentores del aburrimiento mucho más que otras veces, y sienten que el "compromiso social" que tienen para embrutecer al pueblo, es más necesario que nunca.

Y como esos ejemplos, podría darles muchos más, por lo tanto, ¿qué actitud tener ante lo que pasa? Bueno, en medida de lo posible, quienes no carecemos de agua y tenemos otras opciones que ver -y entender- en tele, radio y prensa, tengamos las medidas de higiene más básicas, mantengámonos informados y al día, y no tengamos miedo de abrazarnos y besarnos, salir a la calle, poner la mano en el (infectadíiiisimo) tubo del metro o del microbús y seguir hasta donde nos dejen, con la normalidad de la vida. "Un pueblo inculto es más fácil de dominar" como decía Martí -please don't call me comunista- y los que tenemos el privilegio de contar con un espacio como este, atrevámonos a decir lo que pensamos y a discutirlo.

Por eso veo con otros ojos las canciones y videos que ahora circulan sobre el problema: comulgo con desacralizar las cosas, ironizar, reír cuando se quiere llorar. Es condición natural del ser humano, y particularmente de culturas como la nuestra, todo está en cómo se mira. Si eres pariente de un fallecido, o si decides verlo a través de ese cristal, no te va a hacer mucha gracia. A mí me preocupan los vivos, y ruego por que nadie enferme crónicamente de miedo y de egoísmo, que son males más peligrosos que la propia Influenza.

Y por cierto, gracias a quienes me impulsaron a escribir este post calentando este espacio, que ya últimamente se sentía un tanto frío de sus opiniones. -Sirena y Panda- Seguiré pendiente de la nueva información que se genere.

domingo, 26 de abril de 2009

Caso aislado

Desde el mes de diciembre del año pasado me he estado enfermando de una gripe muy latosa. Nunca me ha gustado gastar dinero en doctores ni en medicamentos, y contrario a las indicaciones de todo el mundo, me automedico frecuentemente, utilizando antibióticos de vez en cuando, y analgésicos las más de las veces. Cuido, sin embargo todo aquéllo que entra en mi cuerpo procurando no abusar de nada, y usar la medicina de farmacia sólo como último recurso. Así es que a través de los años, mis males se han curado con tés, jugos y alimentos que recomiendan las abuelas desde tiempos inmemoriales: los médicos no me caen muy bien -qué ironía-.

Aunque últimamente la edad me ha pasado factura de varias cosas, y he tenido que cuidar mi salud con más detalle aún contra mi voluntad; las gripes son cosa de todos los años y nunca me han preocupado de más. Cuando una gripe me ataca, me pongo "flojita y cooperando", me entrego a ella y le digo "haz conmigo lo que quieras". Confío en mis anticuerpos y los dejo hacer su trabajo eliminando al virus y sus efectos en menos de una semana. Me ayudo con jugo de naranja, agua de limón y tés con miel. Hasta ahora me ha dado resultado.

Dice mi madre que no hay mejor cura para ciertas enfermedades comunes, que "el remedio de no te hago caso", y miren que lo he comprobado, pero eso no pasa así con la mayoría de la gente, que está muy paranoica por todos lados, se le ha inyectado una cultura del miedo en dosis muy pequeñas con el paso del tiempo, así es que de un momento a otro, cuando anuncian que una Gripe Mutante ataca a la Ciudad de México, no pasan ni veinticuatro horas y ya todo el mundo trae cubrebocas, no sale de casa y procura no tocarse ni besarse más que lo estrictamente necesario.

Yo no sé, pero la situación que se ha dado desde la noche del jueves pasado y hasta el momento en mi querido terruño, me parece un fenómeno digno de estudio.

Sin ir muy lejos, en casa lavamos cobijas, sábanas y desinfectamos todo con cloro cual si se tratara de luchar contra una bomba biológica (y lo justifico porque las gripes sufridas por los miembros de la familia habían tenido síntomas nunca antes sentidos), pero luego de tomar las precauciones mínimas, me preparé para salir a la calle. Estaba puestísima para ir a un espectáculo de cabaret que tenía muchas ganas de ver, y mi acompañante decidió quedarse en casa por miedo de traerle el virus a su familia. Me quedé frustrada por no tener carro, vivir lejos del teatro y guardada en casa. Ahí me enteré de que las clases se suspenderían por semana y media en todos los niveles educativos de la ciudad, que se cerrarán teatros, cines y museos, y que se cancelarán eventos masivos como partidos de soccer, conciertos y hasta las misas.

Me quedé en shock porque ahora que podría aprovechar que las calles están vacías, no puedo ir a un museo porque hasta va a haber operativos para asegurar que nadie salga si no es urgente. Inclusive se autoriza entrar a las casas en algunos casos, según lo que escuché en el comunicado.

No sé qué opinen, pero con la poca información que poseo del asunto, considero que es un plan muy macabro. Debe haber algo de cierto en lo de la dichoza Influenza Porcina (un virus que atacaba a los puercos y que mutó para infectar a los humanos, lo cual se ha vuelto mortal en algunos casos documentados), pero también hay mucho de manipulación política y de cosas raras. Se acercan las elecciones para diputados federales, y es mucha casualidad que sabiendo de la existencia del virus desde el año pasado según gente cercana que trabaja en hospitales, sea hasta este momento que se haya informado, y que se hayan tomado estas medidas tan drásticas para protegernos de algo que está cobrando dimensiones épicas con la opinión de la OMS y otras instancias externas.

Y es que hay muchas formas de amarrar a la gente: declarar cuarentena en la población por algo que aparentemente no es tan grave, atrapa tanto a los hipocondriacos como a los perezosos, que ahora tienen el pretexto idóneo para no asistir al trabajo, pero ponen en aprietos a otras personas que tendrán que cubrir doble turno, encargar a sus hijos a ver dónde o viajar en el transporte público teniendo asco de todos. A ver, ¿por qué no pararon las actividades productivas? Si el asunto fuera tan grave, lo harían. Esto huele más a un experimento social, algo que tenga que ver con el comportamiento de la gente en situaciones de crisis, medir el nivel de obediencia y las reacciones de las masas. Los comunicadores parecen cortados con las mismas tijeras, y el manejo que hacen de la información, realmente apesta.

Poco a poco irán saliendo esas cosas que están detrás de la Influenza y el pánico que ha causado en los habitantes de la capital y otros estados, pero de momento aunque parezca que sólo estoy especulando, basta con ver a los hijos pequeños de mis vecinos, jugando a que "ahí viene el virus", la aparición de cada vez más anuncios en la tele sobre productos de higiene y antibacteriales, la negativa de la gente a querer salir a cualquier lado, la cobertura especial en los noticieros, la escasez de cubrebocas, y su venta abusiva hasta en cincuenta pesos, cuando su costo promedio es de 3 a 10 pesos; para darse cuenta de que hay muchas cosas más allá de una bien intencionada acción para protegernos del contagio y prevenir gastos mayores por parte del gobierno.

Por lo pronto quedan todavía nueve días de cuarentena, toque de queda o como prefieran llamarle. Ya veremos cómo avanza, mientras tanto escuchen esto que han dado en llamar la Cumbia de la Influenza, una reacción más divertida a la situación que se está viviendo en el Distrito Federal, ciudad que cariñosamente llamamos Chilangolandia, y en donde surgen ideas desde lo más profundo de las cloacas.